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viernes, 8 de febrero de 2013

Composición: pautas de composición poco productivas y composición neoclásica

Pautas de composición poco productivas

Compuestos con numerales y adverbios

Un cierto número de compuestos se crean utilizando numerales (ciempiés, milflores, milhojas, sietecolores). Más conflictivo resulta el caso de los compuestos, en su inmensa mayoría pertenecientes al ámbito científico, que utilizan numerales procedentes del latín y del griego. Para unos autores no nos encontraríamos ante verdaderos compuestos, sino ante derivados que se ven afectados por prefijos. No obstante, la Nueva gramática de la lengua española los incluye en este apartado y, consecuentemente, así los aceptaremos. Sin embargo, no podemos dejar de hacer notar la incoherencia que se comete al considerar, en esta misma obra, a algunos de estos elementos como prefijos (tetrápodo, bípedo, pentámetro, monodactílico, díptero).
También se crean compuestos con adverbios (o adjetivos en función adverbial). Estos adverbios ocupan el primer lugar del compuesto y pueden utilizar o no vocal de enlace (simpreviva, altisonante). Algo más frecuentes son los compuestos ADV-A creados con los advervios bien y mal (biempensante, malpensante, bienaventurado, malmadado, malnacido, bienintencionado). Generalmente estas palabras son consideradas como parasintéticas. El esquema ADV-V da lugar a un importante número de palabras (malquerer, malgastar, bienvivir).

Compuestos con las pautas V-i-V, V-V. N-V. Otros grupos lexicalizados

La pauta V-i-V no resulta especialmente productiva (quitaipón, subeibaja). El sustantivo correveidile es un compuesto generado con tres imperativos, el último con el pronombre enclítico, lo cual lo hace especialmente curioso.
Responden al esquema V-V toda una serie de compuestos. Entre ellos destacan aquellos que unen verbos de significado contrario y los que duplican el verbo (alzapón, tejemaneje, matamata, pegapega).
En la mayoría de los compuestos que responden al esquema N-V el sustantivo se corresponde con el Objeto Directo del verbo (vasodilatar, alicortar). Sin embargo, en manuscribir y fotograbar no se cumple este principio, sino que denota el instrumento con el cual se realiza la acción.
En ocasiones se lexicalizan grupos verbales que pueden contener pronombres, artículos, preposiciones y otros elementos (acabose, besalamano, bienmesabe, curalotodo).

La composición neoclásica

Bases compositivas cultas. Definición

Un buen número de compuestos adjetivales y nominales se forman con voces de origen latino o griego. A estas voces se les denomina bases compositivas cultas. A continuación presentamos algunas de estas bases con su definición:


Naturaleza

A diferencia de algunas formas de origen grecolatino, como homo-, que se asimilan a los prefijos, otros elementos, como son aquellos de los cuales nos ocupamos ahora, son considerados, por su carácter intermedio entre los afijos y los morfemas libres, como bases compositivas.
Pese a ocupar en no pocas ocasiones un lugar inicial en la palabra, no es posible asimilarlos a los prefijos pues, en no pocas ocasiones, constituyen una nueva palabra junto a un afijo (étnico, hídrico). Consecuentemente, estos elementos suelen ser denominados, al menos por una parte de los gramáticos, como falsos prefijos, cuasiprefijos o pseudoprefijos.
Lo mismo sucede con una serie de elementos que se suelen añadir al final de la palabra (-algia, -arca, -`fugo). Estos pueden formar palabras uniéndose a prefijos y a sufijos (analgésico, anarquista, prófugo).
De igual modo, algunos de estos elementos pueden ocupar tanto una posición inicial como final en la palabra (filoamericano, cinéfilo).
Por último, la existencia de una relación argumental entre estos elementos en el interior de la palabra cuando dan lugar a los llamados compuestos neoclásicos, refuerza la idea de composición, pues este tipo de relación es propia de los compuestos y no se da entre la base y sus afijos.  

miércoles, 23 de enero de 2013

Composición: compuestos de nombre y adjetivo, compuestos de verbo y nombre



Compuesto de nombre y adjetivo

La composición de un nombre y un adjetivo puede dar lugar tanto a compuestos nominales como compuestos adjetivales.

Compuestos nominales y adjetivales N-A, A-N y N+A

La mayoría de los compuestos que responden al esquema N-A es atributiva, pues el adjetivo designa una propiedad del nombre que constituye el núcleo del compuesto (aguamarina, aguardiente, camposanto, caradura). 
También resultan atributivas algunas construcciones con el adjetivo en primera posición (altavoz, buenandanza, buenaventura, malnutrición, extremaunción). 
En ciertos casos la grafía, y consecuentemente la distinta naturaleza de los compuestos que se forman con las mismas palabras, acarrean significados distintos (agua fuerte = 'disolución de ácido nítrico'; aguafuerte = 'estampa'). Relacionado con esto, se prefiere guardamarina para designar a una persona, antes que guarda marina. También resulta preferible emplear guardiacivil para designar a un individuo, aunque se admite guardia civil y Guardia Civil para designar a la institución. 
De igual modo, el esquema A-N puede dar lugar a compuestos adjetivales (grancanario, altoaragonés).
Un grupo limitado de compuestos que responden al esquema N-A presentan el núcleo a la derecha, mostrando, muchos de ellos, una relación argumental entre el nombre y el adjetivo (drogadicto, acidorresistente, catalanohablante, drogodependiente, radioaficionado).
Muchos de los compuestos que responden al esquema N+A designan a individuos. En estos compuestos sintagmáticos el nombre se refiere a una parte o un componente del cuerpo (cabeza rapada, cara bonita, piel roja), una prenda de vestir (camisa roja, cascos azules). El número y el género de estos compuestos se muestran independientes del número y género del sustantivo que los encabeza. Se comportan en este sentido como nombres comunes en cuanto al género, lo cual favorece su interpretación como compuestos, alejándolos de las locuciones nominales.

Adjetivos compuestos según la pauta N-i-A 

Entre todas las pautas compositivas que unen adjetivos y sustantivos la que aquí se estudia resulta la más productiva. Un gran número de estos compuestos son adjetivos que se predican de nombres de persona o de animales (cariacontecido, narilargo, ojizarco, pernilargo). Los adjetivos de estos compuestos presentan los mismo atributos gramaticales del grupo nominal del que se predica el compuesto, y no del sustantivo contenido en este. 
Este tipo de compuestos suelen ser considerados endocéntricos, con núcleo a la derecha. No obstante, algunos autores los consideran exocéntricos pues a su parecer el adjetivo solo denota indirectamente una cualidad de la persona o del animal al que se le atribuye la propiedad que estos designan (Una persona pelirroja no es una persona roja, sino una persona con el pelo rojo).

Compuestos de verbo y nombre

El esquema V-N es el modelo más productivo de entre los que dan lugar a compuestos propios. Da lugar a un gran número de compuestos nominales que designan, además de otra nociones menos sistemáticas, agentes o instrumentos.

Estructura morfológica de los compuestos V-N

No está totalmente claro el carácter endocéntrico o exocéntrico de este tipo de compuestos. Se asimilan a los primeros en cuanto resultan altamente productivos y en que poseen un significado transparente. No obstante, estos compuestos son sustantivos que se forman a partir de verbos y su significado es parcialmente predecible en función del significado de sus componentes.
Por otro lado, se acercan a los compuestos exocéntricos al contar con un género y un número independientes de los que presenta el sustantivo que contienen. 
Este tipo de compuestos mantienen la vocal temática del presente de indicativo. Aquellos pocos que se forman sobre una base imperativa no se consideran propios de este tipo.

Características léxicas de los compuestos V-N

La mayoría de estos compuestos se forman con verbos transitivos de acción (cortaplumas, guardarropa, pintalabios), o con verbos que pueden funcionar tanto como transitivos o como intransitivos (rompeolas, hierbeleches).
La forma más frecuente es la que presenta en el segundo elemento el complemento directo del verbo que ocupa la primera posición (aparcacoches, pasatiempo, quitaesmalte, giradiscos). En algunos casos el sustantivo refiere el complemento de régimen de los verbos (guardabarros, parachoques, guardapolvos, parabrisas). Ya sumamente escasos son aquellos compuestos en los que el sustantivo puede ser interpretado como el sujeto del verbo al cual acompañan (vuelapié, vuelapluma).
El sustantivo, que supone el segundo elemento de los compuestos V-N, aparece en plural si son contables (afilalápices), aunque existen algunas excepciones (girasol, portafusil, portaestandarte). Otro grupo admite las dos formas al usarse en singular (cortafuego(s), matarrata(s), guardabarrera(s), portaequipaje(s), taparrabo(s)). Si el sustantivo es no contable, lo habitual es que aparezcan en singular (cortacorriente, portaleña, tragaluz). Sin embargo, también entre estos se encuentran alternancias (guardafango-aguardafangos, guardarropa-guardarropas, pasapuré-pasapurés). En un pequeño grupo el compuesto singular y el plural hacen referencia a significados distintos (buscapié = 'pretexto', buscapiés = 'cohete', catavino = 'vaso', catavinos = 'persona').
La mayoría de estos compuestos designan utensilios, instrumentos y prendas de vestir (cubrecama, cazamariposas, limpiacristales, guardapolvo). También designan individuos (aparcacoches, portavoz, limpiabotas, guardabosques). Unos pocos designan acciones, procesos, ciertos golpes y juegos (besamanos, soplamocos, pasapalabra, correcalles).

Composición: compuestos de doble sustantivo y compuestos de doble adjetivo

Antonio Azorín, Pipa para gemelos

Compuestos de doble sustantivo

Compuestos N-i-N, N-N y N+N no atributivos

Son varios los compuestos propios que se forman combinando dos sustantivos, con o sin vocal de enlace (telaraña, carricoche, coliflor). Los que presentan vocal de enlace suelen ser coordinativos y los que no cuentan con ella subordinativos. Estos últimos suelen presentar el núcleo a la izquierda (bocacalle, telaraña).
El plural de los compuestos propios se forma sobre el segundo elemento, sea o no el núcleo. Sin embargo, los compuestos sintagmáticos suelen flexionar el núcleo manteniendo invariable el otro segmento (coches cama, ciudades dormitorio).

Compuestos N+N atributivos

El segundo miembro de estos compuestos aporta alguna propiedad particular de la entidad designada por el núcleo (corbata mariposa [forma], bebé probeta [origen], buque escuela [función]). Si el núcleo es un color el segundo segmento lo matiza (rosa palo).
Muchos de estos compuestos se forman con sustantivos que se interpretan como exponentes de ciertas cualidades prototípicas (problema clave, situación límite, alumno modelo, examen relámpago, experiencia piloto).

Compuestos de doble adjetivo

Compuestos A-i-A

Son muchos los compuestos propios que se forman uniendo dos adjetivos. La pauta más productiva es la que combina dos adjetivos de color (aurinegro, albiceleste, blanquiazul, rojinegro). Con ellos se suele designar colores superpuestos de manera contigua o en patrones alternantes. Por el contrario, otros patrones que comparten este esquema, hacen referencia a cierta propiedad resultante de mezclar o combinar otras dos (tontiloco, agridulce, anchicorto).

Compuestos A-A y A+A

Estos esquemas resultan muy productivos con adjetivos relacionales que aluden a la conjunción de los dos ámbitos a los que se hace referencia (audio visual, físico-químico, político-económico). Destacan los formados con gentilicios (angloárabe, luso-brasileño). En no pocas ocasiones los mismos adjetivos dan lugar a dos compuestos, uno univerbal y el otro sintagmático (maxilofacial, maxilar-facial). En el caso de los compuestos propios el primer miembro del compuesto puede acortarse suprimiendo la terminación y añadiendo -o- (afroamericano, bucofaríngeo, espaciotemporal, verbonominal), pero también es posible que que no exista reducción y se añada solamente -o- (alemanoespañol, catalanoparlante) o que se empleen bases supletivas (angloespañol, galaicoportugués, hispanoitaliana).
Se recomienda el uso de compuestos sintagmáticos, separados por guión, cuando los miembros del compuesto mantienen sus terminaciones y cuando los miembros mantienen su denotación de manera independiente (contienda hispano-americana, literatura hispanoamericana).
Los compuestos A-A suelen ser coordinativos y, por lo general, relacionales. No obstante, existe un grupo de compuestos propios formados por adjetivos calificativos (blancoamarillento, negroparduzco). En este caso, a diferencia de lo que ocurría con los adjetivos de color que respondían al esquema A-i-A, el tono designado por estos compuestos denota la mezcla de colores.

martes, 22 de enero de 2013

Composición: estructura interna de los compuestos


Aspectos morfológicos y sintácticos

Los compuestos no admiten modificadores que afecten solamente a uno de sus componentes ni tampoco procesos de derivación exclusivos de uno de ellos. No obstante, un pequeño grupo de compuestos sintagmáticos formados por dos sustantivos admiten un morfema apreciativo, casi siempre en el primer miembro (cabecita loca).
Por otra parte, los pronombres no suelen formar parte de los compuestos. Representan una excepción un pequeño grupo de palabras compuestas en los cuales el pronombre carece de antecedente y que no responden a pautas morfológicas estables (metomentodo, nomeolvides, sabelotodo).
Tampoco resulta habitual, aunque se da en determinadas áreas geográficas, la coordinación de las bases léxicas de los compuestos con otros elementos. De este modo resultan agramaticales construcciones del tipo: *lavaplatos y tazas. Sin embargo, sí que parecen aceptar la coordinación aquellos compuestos sintagmáticos que se encuentran más cerca de las estructuras sintácticas apositivas (Es un momento clave y excitante en el sector).
No se consideran palabras compuestas, sino derivadas, aquellos compuestos que modificados por un afijo. En estos casos se da un proceso de composición>derivación (malhumorar, sacapuntitas). De igual modo, nos encontramos con el proceso inverso, derivación>composición, cuando el compuesto se forma sobre una palabra derivada (cazabonbardero, hispanohablante). Es importante que la representación de la estructura de la palabra manifieste claramente estas diferencias: [saca-punt][itas]; [caza-bombard[ero]].
La parasíntesis es una forma híbrida de composición y de derivación que se produce cuando no existen por sí solas ni la palabra derivada ni la compuesta (mileurista, pordiosero, quinceañero, ropavejero, sietemesino). En estas palabras suelen reconocerse solamente dos componentes [pordios][ero].
Otra opción, estudiada en la prefijación, es la consideración más amplia del concepto de parasíntesis. En este caso se consideran como palabras parasintéticas aquellas, como ciertos verbos, que incorporan a la base un afijo discontinuo [a[clar]ar].
En ocasiones los compuestos aparecen unidos por un elemento de enlace, normalmente la vocal -i-. Esto sucede tanto en los compuestos coordinativos como subordinativos (agridulce, subibaja, perniquebrar). En los compuestos formados por elementos de origen grecolatino se suele utilizar -o- si los términos son griegos o -i- si son latinos (cartógrafo, dermatólogo, apícultor, fraticida).

Aspectos fonológicos

Ya hemos visto que los compuestos univerbales cuentan únicamente de un acento principal, lo cual los distingue de los compuestos sintagmáticos que conservan el acento de los elementos que los componen. En el caso de los primeros es posible distinguir, además del principal, un acento secundario (decimoséptimo).
Igualmente, es posible descubrir cierta independencia fonológica en los componentes de los compuestos univerbales. Así, tal y como sucede con los sustantivos femeninos que comienzan con una /a/ tónica, los compuestos que cuentan con este tipo de sustantivos en su primer miembro se combinan con la variante el del artículo definido femenino (el aguamarina). Del mismo modo, la alternancia /o/-/ué/ o /e/-/ié/ que se produce en ciertos verbos, se mantiene cuando estos ocupan el primer lugar en una palabra compuesta (cuentacuentos, vierteaguas, duermevela).
En los compuestos nominales en los que se yuxtaponen dos vocales estas se mantienen, aunque se suelen fundir si son idénticas (aguardiente, quintaesencia). No obstante, no suele mantenerse la vocal final del primer miembro cuando nos encontramos con la vocal de enlace -i-.

lunes, 21 de enero de 2013

Composición: concepto


Las palabras compuestas

Se llama composición al proceso morfológico mediante el cual dos o más raíces forman una palabra compuesta o compuesto.
Resulta polémico establecer los límites entre las formas compuestas y otro tipo de construcciones como, por ejemplo, las palabras prefijadas, las locuciones o las construcciones en aposición. 
Para empezar, no se consideran en morfología sincrónica compuestos las combinaciones de adverbios, preposiciones y conjunciones (adonde, abajo, asimismo, aunque), ya que no se reconoce en ellos la independencia gramatical de los segmentos que proporciona su etimología. Tampoco son considerados compuestos, sino grupos preposicionales, conmigo, contigo y consigo, ya que, aún estando integrados en una sola palabra, desempeñan funciones propias de este tipo de grupos y es posible coordinarlos con ellos.
Sí se consideran compuestos, los relativos inespecíficos cualquiera, cualesquiera, quienquiera, quienesquiera, dondequiera, comoquiera y cuandoquiera.


Se distingues tres tipos de compuestos: los compuestos propios o univerbales, los compuestos sintagmáticos y los compuestos sintácticos. En el caso de los primeros, los componentes que los forman se unen en una sola palabra ortográfica y, por lo general, en un único grupo fónico (maniatar, maxilofacial). Cuando uno de los componentes de este tipo de compuestos, generalmente el primero, se encuentra acortado, se habla de compuestos acrónimos (cantautor). Los compuestos univerbales no llevan tilde en el primer segmento, de modo que se escribe acidorresistente en lugar de ácidoresistente.
Los compuestos sintagmáticos se forman con palabras que mantienen su autonomía gráfica y acentual. Este tipo de compuestos pueden aparecer separados por un guión o no (hispano-suizo, tren bala).
Son más problemáticos los compuestos del tercer tipo, puesto que parecen formar más bien parte de la fraseología que de la morfología. De manera general, consideraremos que estas construcciones son en la mayoría de los casos algún tipo de locución y no un compuesto.
En función de la relación gramatical que se establece entre sus segmentos constitutivos, los compuestos se pueden clasificar en coordinativos y subordinativos. Los primeros presentan una relación similar a la que en sintaxis se denomina coordinación (agridulce, carricoche, verdinegro) y en ella resulta muy productivo el esquema X-i-X. Por su parte, los compuestos subordinativos ponen en evidencia la relación de subordinación entre uno de los elementos, que es sentido como nuclear, y otro u otros que funcionan como modificadores o complementos (bocacalle, maldecir, matamoscas). Entre estos últimos es posible reconocer los llamados compuestos atributivos. Estos compuestos suelen estar formados por un sustantivo y un adjetivo que aporta alguna característica de la entidad designada por el nombre (camposanto, purasangre).
Una última clasificación de los compuestos responde a la existencia o inexistencia de un componente que funcione como núcleo dentro de los mismos. Los primeros son compuestos endocéntricos y los segundos compuestos exocéntricos. El núcleo de un compuesto caracteriza semánticamente y formalmente al compuesto (anglohablante, patilargo, hierbabuena, casacuna).
Al contrario de lo que sucede en los compuestos endocéntricos, en los exocéntricos las propiedades gramaticales y semánticas del compuesto no vienen determinadas por alguno de sus componentes, sino por el conjunto de ellos (piel roja).

Diferencias entre compuestos univerbales, compuestos sintagmáticos y locuciones

Para distinguir entre unidades compuestas y unidades gramaticales compuestas suelen emplearse una serie de criterios:

  1. Prosodia
  2. Flexión
  3. Composicionalidad
  4. Productividad
  5. Expansión y recursividad

El primer criterio nos permite diferenciar entre compuestos univerbales, que como hemos visto cuentan con un solo acento, y los compuestos sintagmáticos, que poseen dos.
EL segundo criterio sirve para delimitar las piezas léxicas. La mayor parte de los compuestos sintagmáticos solamente pluralizan uno de sus componentes. Cuando nos encontramos con formaciones que permiten tanto la pluralización de uno de sus elementos como de los dos (asuntos clave-asuntos claves) se suele considerar, en el segundo caso, que nos encontramos ante grupos sintácticos. No obstante, sí presentan doble plural los compuestos sintagmáticos coordinativos (droguerías perfumerías, relojes despertadores).
Las construcciones del tipo de: cabeza cuadrada, lengua larga o relaciones públicas resultan especialmente problemáticas. La existencia en estos casos de la llamada concordancia sistemática (un cabeza cuadrada-unos cabezas cuadradas) los asimila a las locuciones nominales. No obstante, al resultar comunes en cuanto al género, se acercan a los compuestos exocéntricos y se alejan de las locuciones, que tienen género masculino y femenino.
El tercer criterio hace referencia a la posibilidad de interpretar las unidades complejas a partir de la información presente en las unidades simples, así como en función de los principios combinatorios que las integran. Las locuciones suelen ser en este sentido bastante opacas mientras que los compuestos suelen resultar bastante transparentes.
El cuarto criterio está relacionado con el anterior. Por productividad entendemos el rendimiento que ofrece una determinada pauta gramatical. La productividad máxima corresponde a las unidades sintácticas. También son muy productivos ciertos esquemas compositivos como V-N o A-i-A. Por el contrario las locuciones nominales presentan una productividad mínima.
Finalmente, el criterio quinto establece una división tradicional entre la morfología y la sintaxis. Es propio de la sintaxis expandir un componente de una construcción o repetir linealmente una pauta  concreta. No obstante, es posible detectar cierta recursividad en algunos compuestos (limpiaparabrisas, hispanoangloamericano).

lunes, 17 de septiembre de 2012

Unidades fónicas y unidades morfológicas



La fonética es la ciencia que se ocupa de la producción y la recepción de todos los sonidos del habla posibles. En este sentido se diferencia de la fonología que se encarga del estudio de los sonidos propios de una lengua, lo que la Nueva gramática de la lengua española denomina: "organización lingüística de los sonidos". Los fonemas serán las unidades sustantivas de la fonología y son unidades abstractas formadas por elementos coexistentes denominados rasgos distintivos. Un sonido se convertirá en un fonema cuando cuente con un rasgo distintivo que le proporcione valor contrastivo en una determinada lengua, es decir, permita en una lengua dada diferenciar significados.
Además de los fonemas, la fonología debe tener en cuenta la prosodia, una disciplina que estudia los elementos fónicos suprasegmentales, es decir, aquellos que afectan a más de un segmento lingüístico. Tipos de estos elementos prosódicos son el acento y la entonación.

La morfología, por su parte, se encarga del estudio de las palabras, de las variantes que estas pueden llegar a presentar y del papel gramatical que cada uno de los elementos que la conforman desempeñan con respecto a otros elementos que la conforman. Esta ciencia se suele dividir en dos ramas: la morfología flexiva y la morfología léxica, que pueden ser estudiadas tanto desde una perspectiva diacrónica como sincrónica.
La morfología flexiva se ocupa de la variación en las palabras que tienen como consecuencia un cambio en el contenido gramatical de las mismas. Estos cambios tienen consecuencias en ciertas relaciones sintácticas como la concordancia y la rección. El conjunto de las variantes que una palabra puede sufrir por este tipo de cambios recibe el nombre de flexión o paradigma flexivo.
Entre estos cambios podemos considerar los cambios de número, que solo tienen valor cuantitativo en los sustantivos y pronombres, mientras que en determinantes, adjetivos y verbos tan solo está presente por exigencias de la concordancia, el género, la persona, característica propia de los pronombres personales, los posesivos y el verbo. El caso, en castellano, se conserva únicamente en los pronombres mientras que es exclusiva de los verbos la flexión de tiempo, modo y aspecto.
La morfología léxica, llamada también formación de palabras, estudia la estructura de las palabras y las pautas que permiten crear nuevas palabras y la derivación de otras ya existentes. Se suele dividir tradicionalmente en derivación y composición. En ambos casos se estudian los procesos morfológicos que se aplican a ciertas voces denominadas bases léxicas. Se diferencia de la morfología flexiva puesto que mientras en esta se constituyen palabras diferentes en la flexiva se crean variantes de una palabra.
En la derivación se forman nuevas palabras a partir de una base léxica a la que se aplica un proceso de afijación. De este modo contaremos en las palabras derivadas de una raíz y uno o más afijos. La raíz aportará el significado léxico mientras que los afijos aportan significados de diferente índole. Dentro de la derivación se pueden dar tres procesos: la sufijación, la prefijación y la paransíntesis.
Mientras la sufijación designa claramente la adición de un morfema derivativo después de la raíz, sufijo (no confundir con el término desinencia empleado para los morfemas flexivos), y la prefijación a la anteposición de un morfema derivativo, prefijo, a la raíz, el término de parasíntesis ha resultado de manera general más complejo.
La parasíntesis puede referirse así a la confluencia en la creación de una nueva palabra de procesos derivativos y compositivos, o a la aparición en ciertos verbos de afijos discontinuos del tipo a- ....-ar como en aclarar.
Un tipo de afijo medial son los denominados interfijos. Son un tipo de afijos que aparecen entre la raíz y el sufijo que pueden tener o no significado.
Por su parte la composición supondrá la unión en una misma palabra de dos raices.
Los morfemas derivativos, al contrario de lo que ocurre con los flexivos, varían la clase de la palabra a la cual se incorporan, especialmente en el caso de los procesos de sufijación. Por otro  lado, los morfemas derivativos siempre anteceden a los morfemas flexivos en la cadena y suelen aportar, aunque la RAE reconoce casos en que esto no sucede, algún tipo de significado. También es muy habitual en las palabras derivadas que hereden propiedades sintácticas propias de sus basess

Es importante reseñar que existe una evidente diferencia según la perspectiva temporal por la que optemos a la hora de acerquemos a la morfología. Si nuestro de punto de vista es diacrónico debemos conocer y respetar el étimo de las palabras y hacer análisis morfológicos consecuentes con el mismo. No obstante, un análisis sincrónico de la morfología de una palabra buscará el apoyo de las relaciones que intuitivamente establecen los hablantes, evitándose en la medida de la posible bases opacas, perdidas o no accesibles. Para ello resultará frecuente postular variantes alternantes (o alomorfos) para explicar casos como; CALOR>CALUROSO. Un caso especial de variantes alternantes en la base lo supone la existencia de un fenómeno denominado suplencia o supleción. Este consiste en la sustitución de una base por otra de igual significado y, muy habitualmente, mismo origen. Suele producirse de manera general cuando nos encontramos con una base patrimonial coexistiendo con una base culta.