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jueves, 22 de noviembre de 2012

Derivación nominal: nombres de conjunto, lugar y tiempo



Aclaremos en primer lugar que los sufijos que aportan un significado de grupo o colectivo reciben la denominación de sufijos de sentido abundancial. Lo aclaro, más que nada, por si nos encontramos con este término en otro lugar o resulta necesario referirse en general a este tipo de sufijos, ya que muchos de ellos no aparecen en esta entrada y han sido estudiados en otro lugar al ocuparnos de la derivación nominal. 

Sufijos -ía, -ería, -erío e -ío

Ya hemos visto que el sufijo -ía resulta especialmente productivo en la creación de nombres de cualidad o condición. No obstante, en no pocas ocasiones implican también una interpretación de grupo (ciudadanía) o colectividad (mercancía). Ocurre algo similar con las bases compositivas -grafía, -logía (bibliografía).
Existe, así mismo, la tendencia a interpretar los nombres de ciertas disciplinas como el agrupamiento de los saberes propios de las mismas, condición que no se aplica únicamente a este sufijo (poesía, arquitectura).
Por último, los nombres de estatus o condición que se forman con -ía pueden ser compatibles con la interpretación de lugar (concejalía, notaría).
En los nombres creados con -ería que designan conjuntos predominan los contables (una mantelería, dos cristalerías), aunque también existen casos de no contables (lencería). Al designar grupos de personas o animales suele adquirir connotaciones irónicas o despectivas (chiquellería, muchachería). Lo mismo ocurre con los sufijos -erío ( mocerío) o -ío (mojío, mujerío).
Son muy habituales los derivados creados con -ería que designan establecimientos comerciales (lugares). No está del todo clara la relación que se establece entre estos derivados y los formados a partir de -ero/-era. Si la relación se considera morfológica cabría suponer en el nombre de estos establecimientos un sufijo -ía (panadero>panadería). No obstante, esta explicación no da conveniente respuesta a la relación, exclusivamente léxica, que se establece entre cervecero y cervecería. En este último caso es obligatorio suponer un sufijo -ería. cerveza>cervecería.

Sufijos -ario, -era, -ero, -al, -ar, -edo y -eda

Los sufijos -ario, -era y -ero pueden designar tanto lugares (vecindario) como a conjuntos (mobiliario, cancionero). Igualmente, -era y -ero resultan habituales en la creación de nombres de árboles o plantas (cocotero, limonero).
Los sufijos -al y -ar pueden designar tanto conjuntos (costillar, dineral) como lugares (secarral, melonar). Estos sufijos tienen un sentido abundencial que les permite referirse a los terrenos plantados, rasgo que comparten con los sufijos -edo/-eda (arboleda, alameda, robledo).

Sufijos -iza, -ambre, -dura y -amen

El sufijo -iza tiene una amplia presencia en nombres que designan un conjunto de golpes (golpiza, paliza, trompiza) y también de lugares (caballeriza). Por su parte, los sufijos -ambre, -dura y -amen forman un grupo más limitado de nombres colectivos (arboladura, velamen, pelambre). 
En tiempos recientes el sufijo -amen se está volviendo especialmente productivo dando lugar a creaciones en la mayoría de los casos humorísticas (muslamen. pelamen).

Sufijos vocálicos y los sufijos -aje, -ado, -ada, -ción, -zón y -miento

Los sufijos -a, -e y -o además de crear nombres de acción y efecto se aplican a derivados nominales de lugar (consulta, consigna, cruce, paso). Es reducido el número de nombres que designan tiempo (prorroga, recreo, veraneo). Ciertos nombres eventivos que designan tareas agrícolas suelen aplicarse a las épocas del año (cosecha, poda, siega).
El sufijo -aje analizado aquí es distinto del que crea nombres deverbales de acción o efecto. En esta ocasión se trata de derivados denominales que expresan cantidades (kilometraje, octanaje), grupos de animales (bestiaje, corderaje) o de personas, frecuentemente con cierto matiz irónico, (paisanaje). Otro grupo de nombres hacen referencia a conjuntos de elementos de muy distinto orden (andamiaje, balconaje).
Muchos sustantivos denominales que denotan grupos o conjuntos se construyen mediante los sufijos -ado/-ada (empedrado, alumnado, profesorado, borregada). También pueden dar lugar a nombres de lugar (bajada, entrada, cercado) o periodos de tiempo cuando son deverbales (madrugada, invernada).
Un cierto grupo de nombres de efecto creados con -ción, su variante patrimonial -zón, y -miento pueden interpretarse como nombres de conjuntos (documentación, población, saneamiento) o de lugar (elevación, aparcamiento)

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Derivación nominal: nombres de persona, instrumento y lugar



El sufijo -dor/-dora y sus variantes

Se forman sustantivos a partir de bases verbales añadiendo los sufijos -dor y -dora. En ciertas ocasiones estos sustantivos pueden funcionar también como adjetivos (vendedora: La vendedora/La fiebre vendedora). 
En los derivados regulares suele mantenerse la vocal temática perteneciente a cada conjugación. No ocurre lo mismo con los derivados irregulares, en los cuales además de desaparecer la vocal temática se emplea una variante del sufijo: -or/-ora. Desde un punto de vista sincrónico parece estar más justificada esta opción que la posibilidad de asumir múltiples variantes (-tor/-tora; -sor/-sora). Como es lógico, esto implica suponer diferentes bases supletivas (instruir>instructor: [instruct] [or]).
Por el contrario, sí que resulta necesario admitir una variante de -dor/-dora para aquellos pocos casos de derivados que tienen como base un sustantivo. Se trata de -ador/-adora (leña>leñador: [leñ] [ador]).
De manera casi general los derivados que emplean estos sufijos y son de persona suelen designar agentes (atracador), aunque no faltan casos en los que esto no es exactamente así (consultor). Por otro lado, estos derivados nominales de personas pueden formarse tanto a partir de verbos transitivos como intransitivos. En ambos casos estos sustantivos pueden expresar sintácticamente sus argumentos. Esta serie de sustantivos de persona pueden asimilarse a los predicados de caracterización o de individuo o episódicos o de estado. Los primeros se suelen dividir en los que expresan hábitos o costumbres (fumador, lectora) o en profesión, oficios u ocupaciones (labrador, escritora, falsificador). A los primeros se asimilarán los adjetivos terminados en -dor/-dora que se sustantivizan mediante el un enfático. Por su parte, los que se asimilan a los predicados episódicos o de estado designan o identifican al agente de una acción particular, lo cual permite la paráfrisis mediante una oración de relativo (La fundadora del convento>La que fundó el convento). Este tipo de sustantivos suelen ir acompañados de un complemento argumental que designa el paciente de la acción.
Un gran número de sustantivos derivados creados con los sufijos -dor/-dora designan instrumentos. Generalmente se forman a partir de verbos transitivos que no son de estado (cargador, impresora), aunque no faltan casos en que se forman a partir de este tipo de verbos e incluso de intransitivos. Esta serie de sustantivos pueden contar con la variante -dor/-dera para designar instrumentos similares o muy próximos (lanzador/lanzadera).
Es mucho menor los derivados de -dor/-dora que designan lugares. Por ejemplo: cenador, comedor, asador.

Los sufijos -dero/-dera, -ero/-era, -torio/-toria, -ario/-aria


Los sufijos -dero/-dera dan lugar a nombres de agente sobre base nominal (tejedera), con la variante -ndero sobre bases verbales (curar>curandero). También dan lugar a nombres de instrumento sobre bases nominales o verbales. Especialmente productivo en este caso resulta la variante femenina (abrazadera, alargadera, heladera), aunque no faltan los casos de nombres de instrumentos con el sufijo -dero (fregadero). Por ultimo, estos sufijos crean derivados nominales de lugar. En esta ocasión la forma más productiva es -dero (abrevadero, comedero).
El sufijo -ero/-era posee distintas variantes -icero/-icera (carnicero), -adero, -atero, -etero y sus femeninos (cafetera, panadero, vinatero). Este tipo de sufijo da lugar a gran número de nombres de oficios. Generalmente el sustantivo que aparece en la base denota el producto vendido, fabricado o preparado por la persona. También puede designar lo cazado, lo buscado o la afición de la persona. No obstante, también puede designar instrumentos (rodillera), aunque son más frecuentes los que aluden a recipientes o contenedores (azucarero, panera, salero).
Los sufijo -torio/-toria, variante culta de -dorio/-doria, contribuyen a la creación de nombres de lugar generalmente a partir de verbos de la primera conjugación (ambulatorio, velatorio).
Por su parte -ario/-aria, variante culta de -ero/-era, suelen formar derivados de nombres de persona (legionario). Cuentan con la variante -tario/-taria (mandatario). No es nada extraño que -ario forme nombres de lugar relacionados con los de conjunto (acuario, herbolario).

El sufijo -ista

Se trata de un sufijo tremendamente productivo que genera nombres de persona, que ocasionalmente se pueden emplear como adjetivos, a partir de nombres comunes (artista), propios (peronista), grupos nominales (centrocampista) y otras combinaciones léxicas (cortoplacista, mileurista).
Se ha identificado la relación existente entre los sustantivos terminado en -ismo y los terminados en -ista. De este modo parece ser posible interpretar muchos sustantivos formados con el sufijo -ista como 'persona partidaria de N -ismo' o 'persona que practica N -ismo'. No está clara la relación entre estos dos derivados. En todo caso de aceptar N-ismo>N-ista debe entenderse la sustitución de un sufijo por otro.
Los derivados de -ista que no proceden de sustantivos terminados en -ismo tiene otros muchos sentidos.

El sufijo -nte

Muchos sustantivos terminado en -nte designan personas (cantante), productos (calmante), instrumentos (volante) y lugares (saliente). En la mayoría de los casos provienen de verbos de la primera conjugación. Muchos de estos verbos son verbos de estado (creyente).
Algunos de estos derivados están en el origen de sustantivos en -ncia (ignorar>ignorante>ignorancia).
Los grupos más numerosos son los que designan personas o los que aluden a productos o sustancias. Los primeros suelen hacer referencia a personas que desempeñan oficios, ocupaciones o actividades de carácter profesional, aunque no faltan las que hacen referencia a situaciones esporádicas.
También pueden surgir adjetivos en -nte que se sustantivizan con facilidad para formar nombres de persona con función atributiva (un farsante).
La mayoría de los nombres de persona creados mediante este sufijo suelen ser comunes en cuanto al género, mientras que los que designan instrumentos y productos son masculinos. Los de lugares pueden ser masculinos, femeninos o comunes en cuanto al género.

Otros sufijos y sustantivación de adjetivos derivados

Un gran número de participios se sustantivizan para designar personas. Pueden ser tanto participios de verbos transitivos, la mayoría, o intransitivos. En muchos casos designan al paciente, es decir, lexicalizan el objeto directo (el acusado). Estos participios establecen relaciones con derivados en -dor/-dora que designan al agente (empleador/empleado).
Muchos adjetivos sustantivados designan personas o instrumentos. El proceso más común es la utilización del un enfático, sobre todo con adjetivos terminados en -'ico/-'ica (un romántico) o en -oso/-osa (una envidiosa). Algunos adjetivos terminados en -'ico/-'ica o -ivo/-iva se utilizan para designar nombres de profesión (un músico) o de producto (un teleférico).
También designan personas algunos adjetivos sustantivados terminados en -al (un criminal).
Otros sufijos también colaboran a la creación de nombres de persona. Ocurre esto con la terminación -ndo/-nda, homónima de la del gerundio (doctorando). También el sufijo -ón/-ona da origen a nombres de persona de carácter despectivo (chupón) o instrumentos (fregona). El sufijo -ica crea derivados nominales de persona de ámbito reducido (un llorica). Ocurre algo parecido, pero limitado al ámbito juvenil, con los sufijos -ata, -eta y -ata (fumeta). Igualmente, los sufijos vocálicos propios de los nombres de acción y efecto pueden dar lugar a nombres de persona (adivino).
Mención a parte merecen una serie de sufijos que designan seres animados, más concretamente sus crías. Entre estos podemos mencionar a -ezno (lobezno), -ato (ballenato), -ino (palomino), -ón (perdigón) y -ucho (aguilucho).


Derivación nominal: nombres de cualidad, estado y condición



Estudiaremos aquí a los derivados nominales que comparten el fondo significativo común expresado por los términos de cualidad, estado y condición. No obstante, debemos estar alerta sobre la posibilidad de que ciertos derivados se alejen de los marcos significativos establecidos que, en todo caso, deben ser asumidos como marcas generales de carácter taxonómico.

Sufijo -dad y sus variantes

Se trata de uno de los sufijos más productivos para crear sustantivos de cualidad a partir de adjetivos. Resulta muy habitual que algunos derivados ya existiesen en latín, pero de acuerdo con una perspectiva sincrónica estos sustantivos deben ser considerados derivados en español.
Este sufijo presenta cuatro variantes: -edad (seco>sequedad), -idad (ameno>amenidad), -dad (malo>maldad) y -tad (leal>lealtad).
  • -edad: Se trata de un sufijo que en la actualidad no resulta productivo. La mayor parte de los derivados se producen desde adjetivos bisílabos (brevedad, falsedad, novedad), en el caso de que el adjetivo sea de más de dos sílabas lo más habitual es que este termine en -io/-ia (arbitrariedad, contrariedad).
  • -idad: Resulta productivo en la actualidad y con pocas excepciones utilizarán -idad los adjetivos terminados en -uo (ingenuidad, continuidad). También se forman derivados nominales de cualidad con este sufijo a partir de los adjetivos terminados en -al (actualidad), -il (debilidad), -ar (escolaridad), -ivo (actividad), -oso (fogosidad), -ico (comicidad), vocal tónica seguida de -z (atrocidad). Los adjetivos terminados en -ble pueden realizar los derivados en -bilidad (amabilidad).
  • -dad: Se produce en una serie de adjetivos (bello>beldad, cruel>crueldad, malo>maldad, ruin>ruindad, vecino>vecindad).
  • -tad: Solo se obtiene en una serie de voces que desde el punto de vista sincrónico se consideran el resultado de bases supletivas (leal>lealtad, amigo>amistad, difícil>dificultad, libre>libertad).

Es importante tener presente que los nombres de cualidad son sustantivos contables que en ciertas condiciones pueden ser reinterpretados como no contables. En consecuencia, los derivados en -dad pueden hacer referencia a personas, lugares, rasgos característicos, diversas cosas materiales y, sobre todo, 'dichos o hechos', más frecuentes cuando son negativos.
Igualmente, estos nombres pueden hacer referencia al grado en el cual una cualidad se manifiesta.

Sufijos -ez, -eza, -icia, -icie, -ura, -or, -era.

Los sufijos -ez y -eza serán considerados como dos sufijos distintos que forman nombres de cualidad a partir de adjetivos. El primero de estos sufijos es productivo en el español actual mientras que el segundo, y las variantes cultas de ambos: -icie y -icia, ya no son productivos.
El sufijo -ez se suele adjuntar preferentemente a bases adjetivas de más de dos sílabas, aunque la falta de la productividad de -eza, que se solía adherir a adjetivos de bisílabos, ha provocado que se creen neologismos sobre adjetivos de este tipo (memez, rojez). Muchos de estos neologismos suelen expresar cualidades negativas mientras que los derivados en -eza suelen expresar cualidades negativas y positivas.
Tanto los derivados en -eza como en -ez se usan con facilidad como nombres contables en la interpretación de 'dicho' o 'hecho'.

El sufijo -ura suele formar derivados de cualidad a partir de adjetivos, algunos nombres (diablura) y en pocas ocasiones de adverbios (lejura). No debemos olvidar que los formados sobre base verbal dan lugar a sustantivos de acción o efecto. Suelen denotar cualidades físicas relativas al tamaño (anchura, altura), el tacto, la temperatura, la consistencia, el color, el sabor, el aspecto y ciertos aspectos del carácter y el comportamiento. Esta lengua tenía un correlato en la antigüedad -or que no resulta productivo hoy en día y que se conserva en ciertas palabras como dulzor, espesor, grosor y verdor.

Sufijo -era forman un grupo reducido de derivados nominales de cualidad que designan carencias y estados deficientes de las personas.

Los sufijos -ía, -ería, -ia, -ncia.

El sufijo -ía se muestra especialmente productivo a la hora de formar derivados nominales que indican cualidad a partir de bases adjetivales y nominales.

El sufijo -ería forma nombres de cualidad y condición, pero también puede designar lugares o grupos. Suelen adjuntarse a adjetivos o a nombres terminados en vocal tónica seguida de -n, sobretodo cuando la base léxica tiene carácter peyorativo.

El sufijo -ia forma nombres de cualidad y se muestra especialmente productivo con los adjetivos terminados en -nte, que optará por -ncia, sufijo que se cruzará con el paradigma de los sustantivos nominales de base verbal.

Como en el caso de los sufijos en-dad los nombres derivados creados a partir de estos sufijos pueden interpretarse como contables, especialmente haciendo referencia a 'dichos o hechos'.

El sufijo -ismo.

Se trata de un sufijo tremendamente productivo en español que forma nombres a partir de adjetivos, nombres, raramente verbos e incluso pronombres, prefijos, conjunciones nominalizadas  y grupos nominales reducidos a sustantivos (ultraísmo, laísmo, queísmo, cortoplacismo).
Un gran número de sustantivos terminados en -ismo se derivan de adjetivos terminados en -ico, con reducción de -ic- (civico>civismo) o no (bélico>belicismo).
En realidad es pequeño el grupo de nombres derivados mediante el sufijo -ismo que denotan cualidad o condición (patriotismo, analfabetismo). La mayoría designan doctrinas, teorías o ideologías. También pueden denotar estilos o géneros artísticos; dolencias, hábitos o sus efectos; prácticas o actitudes; afición a equipos e incluso hechos o actos.

Otros sufijos que forman nombres de cualidad, estado o condición

Los sufijos -itud y -dumbre son considerados desde el punto de vista sincrónico sufijos que forman derivados nominales de cualidad y estado a partir de bases adjetivales (esclavitud, mansedumbre).
También crean nombres de estado, situación o condición a partir de adjetivos y nombres los sufijos -azgo, -ato y -ado (almirantazgo, noviazgo, anonimato, celibato)
Algunos de los sufijos que forman nombres de acción y efecto pueden dar lugar a sustantivos de cualidad en sentido amplio. Tal ocurren con -ción y sus variantes (atención), -miento, que pueden expresar propiedades o estados (refinamiento).

Algunos ejercicios de derivación nominal


martes, 30 de octubre de 2012

Derivación nominal. Nombres de acción y efecto



Los sustantivos de acción y efecto constituyen uno de los paradigmas más amplios y articulados de la morfología española. La mayor parte de ellos se adaptan a la definición de "acción o efecto de V" (siendo V un verbo).
No obstante, no constituyen un paradigma exento de problemas. En algunos casos la distinción entre ellos no es siempre nítida, especialmente cuando los efectos de las acciones resultan inmateriales. En otras ocasiones el uso que se hace del concepto de 'acción' es demasiado amplio, pues abarca otros como los de 'proceso', 'suceso' o 'evento'.

Esquema sobre los principales sufijos de derivación nominal: acción y efecto

                                           
Derivados participiales

Se trata de un gran número de sustantivos cuya forma coincide con la de los participios, tanto regulares como irregulares, y que designan acciones o efectos. No debemos confundir este tipo de sustantivos con los derivados nominales a partir de bases nominales. En el caso que nos ocupa el sufijo -do o -da se une a la vocal temática -a- o -i-, mientras que en los sustantivos de base nominal los sufijos que entran en juego son -ado o -ada (cuchillada, gamberrada).

Otros sufijos

El sufijo -ncia, que cuenta con la variante -nza, forma sustantivos de acción o efecto (en ocasiones de estado) a partir de verbos de las tres conjugaciones. Resultan especialmente productivos los verbos terminados en -ferir (diferencia, preferencia) y algunos de los terminados en -ecer (comparecencia, convalecencia). La variante -nza solo se emplea con bases verbales de la primera conjugación (enseñanza, mudanza)
En muchas zonas de América y Canarias se forman con -dera sustantivos deverbales que designan acciones continuadas, intensas y repetidas (llovedera, bebedera).
Algunos nombres de acción y efecto se realizan mediante la utilización del sufijo -ío (amorío, monjío, regadío).
Unos pocos sustantivos de acción y efecto contienen los sufijos -ato (alegato, asesinato), -ata (cabalgata), -azgo (hallazgo), -torio (suplicatorio) o -toria (convocatoria).




jueves, 11 de octubre de 2012

Los derivados nominales



La consideración que se hace aquí de la derivación es una consideración restrictiva. De este modo se entiende por derivación el proceso de formación de palabras mediante afijos.
Denominamos a su vez derivación nominal a aquella que nos permite derivar sustantivos a partir de otras categorías.
Es posible establecer dos grandes clasificaciones, según tengamos en cuenta la base de la que se obtienen los sustantivos o si nos fijamos en el significado de la nominalización.
Atendiendo al primer criterio tendremos:
  • Sustantivos deverbales. Son creados a partir de verbos.
  • Sustantivos denominales. Derivan de otros sustantivos.
  • Sustantivo deajetivales. Se forman a partir de adjetivos.

Teniendo en cuenta la significación de la nominalización tendremos como grupos más destacados:
  • Nombres de acción. Designan la acción expresada por un verbo y a menudo su efecto. Suelen ser sustantivos deverbales.
  • Nombres de cualidad. Expresan cualidades, estados y otras propiedades, inherentes o accidentales de las personas o cosas. Es habitual incluir dentro de este grupo a los sustantivos de cualidad o estatus, así como los de empleo o actividad. Suelen ser sustantivos deadjetivales.
  • Nombres de agente. Expresan el agente de la acción.
  • Nombres de instrumento. Indican instrumentos.
  • Nombres de lugar. Se refieren a lugares. Pueden formar estos últimos tres grupos tanto sustantivos deverbales como denominales.

A esta clasificación es preciso añadir alguna consideración de tipo semántico. Así, debemos recordar que resulta bastante habitual que los derivados se reinterpreten dando lugar a significados nuevos. De este modo es posible que se reinterpreten nombres de cualidad para expresar dichos y hechos (una osadía, una indecencia) o materias (una rareza).
En esta misma línea se debe tener presente que los límites que separan los diferentes grupos semánticos son débiles y no resulta extraño que un nombre que en un determinado contexto puede interpretarse como perteneciente a un determinado grupo en otro, se catalogue como perteneciente a un grupo distinto. 

Por último, es preciso recordar que desde una perspectiva sincrónica (la que se seguirá aquí si no se expresa lo contrario) se deben evitar las bases opacas y preferir las variante alternante. Esto también implica que en el análisis morfológico de las voces derivadas tendremos en cuenta la percepción del hablante antes que la etimología.