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miércoles, 10 de octubre de 2012

Verbos irregulares. Verbos defectivos



Se llaman verbos defectivos a aquellos que presentan una conjugación incompleta, es decir, los que constituyen paradigmas que carecen de algunas formas flexivas.

Defectividad por motivos semánticos y sintácticos

Pertenecen a este tipo de verbos los referidos a fenómenos de la naturaleza (amanecer, llover, nevar..). También son verbos defectivos por motivos semánticos y sintácticos los verbos terciopersonales acaecer, acontecer, atañer, competer, concernir, holgar, obstar, ocurrir, urgir...
Los verbos soler y acontecer se emplean en perífrasis de infinitivo con sentido imperfectivo, por eso solo se conjugan en presente de indicativo, presente de subjuntivo, pretérito imperfecto de indicativo y pretérito perfecto compuesto.

Defectividad por motivos morfofonológicos

Ciertos verbos de la tercera conjugación (arrecir, aterir, descolorir o embaír) solo se usan en la forma flexiva que presentan la vocal temática -i-. El verbo abolir, que tradicionalmente se consideraba defectivo, se usa actualmente en todas sus formas.

Defectividad por motivos léxicos

Hay una serie de verbos que actualmente han caído en desuso (buír, colorir, despavorir y fallir) pero cuyos participios, no obstante, se han adjetivado y se siguen utilizando (buído, colorido, despavorido, fallido).

Verbos irregulares. Verbos de conjugación especial



El verbo haber

El verbo haber es el encargado de construir los verbos compuestos y las perífrasis verbales de necesidad y de obligación (haber de + infinitivo/haber que + infinitivo). También funciona como verbo terciopersonal (2) en las construcciones impersonales. 
Por su parte la semivocal de la forma hay se considera una variante enclítica del adverbio demostrativo y (allí) que se vincula también a otras formas verbales como soy, estoy, doy y voy
El verbo haber cuenta así mismo con pretérito fuerte (hube, hubiste, hubo, hubimos...)

Raíces verbales supletivas

Hablamos de suplencia cuando una palabra cuenta con dos bases léxicas distintas que se alternan. Dentro de los verbos contamos con un número reducido que sufren este fenómeno como herencia latina.

El verbo ser presenta una serie de raíces alternantes. s- en soy, somos, soís, son, sé o sido; es- o e- en es; er- en el imperfecto; fu- en las formas del tema de pretérito (pretérito perfecto simple de indicativo, pretérito imperfecto de subjuntivo, futuro de subjuntivo); se- en las formas de tema de futuro.

El verbo ir cuenta con tres raíces: i- para todos los tiempos del tema de futuro, las formas no personales del tema de pretérito, el imperfecto de indicativo y el imperativo de plural id; v- para el resto de las formas del  tema de presente (presente de indicativo, presente de subjuntivo y las formas del imperativo ve y vayan); fu- en el resto de las formas del pretérito (perfecto simple, imperfecto de subjuntivo, futuro de subjuntivo).

El verbo dar, pese a pertenecer a la primera conjugación, se conjuga de acuerdo al paradigma de la segunda y tercera en las formas del tema de perfecto.

martes, 9 de octubre de 2012

Verbos irregulares. Pretéritos fuertes y participios irregulares



Pretéritos fuertes

Algunos verbos cuentas con pretéritos perfectos simples con irregularidades vocálicas y consonánticas. Son paradigmas heredados generalmente del latín (con algunas excepciones como anduve o tuve) que se caracterizan porque la primera y tercera persona del singular de este tiempo poseen acento en la raíz. Estos pretéritos, denominados tradicionalmente como pretéritos fuertes frente al resto de verbos que cuentan con pretéritos débiles, se muestran igualmente irregulares en la desinencia: -o en la tercera persona de singular y -e en la primera persona del singular. En las demás formas de estos pretéritos el acento recae sobre la VT que es siempre -i- para la segunda persona del singular y primera y segunda del plural, pero es -ié- para la tercera del plural. Este último diptongo se reduce a -e- en conducir, decir, traer y sus derivados.
En muchos pretéritos fuertes, pero no en todos, se altera la vocal de la raíz que recibe el acento. 
Tienen perfecto fuerte los siguientes verbos y sus derivados. Se agrupan según sea la vocal de su raíz.
  • Vocal /a/: traer.
  • Vocal /i/: decir, hacer, querer, venir.
  • Vocal /u/: andar, caber, estar, haber, placer, poder, poner, saber, tener, verbos terminados en -ducir.

Participios irregulares

Los participios irregulares también son denominados participios fuertes y coinciden con los pretéritos en que suelen ser formas heredadas del latín y presentar el acento en la raíz. Es un paradigma limitado pero las características que presentan se trasladan también a sus derivados:

Abierto, absuelto, cubierto, dicho, escrito, hecho, muerto, puesto, roto, visto y vuelto.

En ciertos casos conviven dos formas del participio, una regular junto a otra irregular. En estos casos existen diferencias en la extensión y uso de una u otra forma. Esto sucede, entro otros verbos, con elegir, freír, imprimir, prender y proveer
Los participios irregulares (electo, frito, impreso...) suelen ser más frecuentes como modificadores nominales (un libro impreso en papel barato), así como atributos o complementos predicativos (las patatas están fritas). No obstante, en las formas compuestas se suelen imponer las formas regulares (los venezolanos han elegido un nuevo presidente).

Verbos irregulares. Verbos con irregularidades consonánticas




Fenómenos de epéntesis

Se llama epéntesis a la figura de dicción que consiste en añadir dentro de alguna palabra algún fonema inexistente en su etimología. Así, por ejemplo, se añade un /k/ en la primera persona del singular del presente de indicativo y en todo el subjuntivo de los verbos terminados en -ecer (no en mecer y remecer) según el modelo de agradecer. También ocurre esto e los verbos terminados en -ducir y lucir.
Se produce la epéntesis de /g/ en la primera persona del singular del presente de indicativo y en todo el presente de subjuntivo en una serie de verbos cuya raíz termina en -l (salir, valer), en -n (poner, tener, servir), en -s (asir) y en -i (oír). En algunos casos esta irregularidad concurre con alguna otra. Tal es el caso de los verbos tener y venir que sufren también la variación vocálica /i/~/ié/.
Los verbos vocálicos caer y traer, así como sus derivados, presentan epéntesis de /ig/ en las formas tónicas del tema de presente. 

Irregularidades que comprenden procesos de síncopa y epéntesis

La síncopa es la eliminación o supresión de uno o de varios fonemas en la posición media de una palabra. En los temas de futuro (futuro simple y condicional simple de indicativo) de ciertos verbos irregulares se produce la reducción de la VT. También se puede producir alguna alteración adicional en estas mismas formas. Esto sucede porque al desaparecer la VT el grupo consonántico resultante resulta inviable o extraño a la lengua. 
Así, en ciertos verbos se produce solamente la síncopa: saber (sabré), haber (habré), querer, poder y caber.
Otros producen una /d/ epentética: salir (saldré), tener (tendré), valer y venir.
Un último grupo realizan una síncopa adicional del último elemento consonántico de la raíz: hacer (haré), decir (diré).

Concurrencia de irregularidades consonánticas y vocálicas

El verbo hacer y el verbo decir dan lugar a la alternancia /θ/~/g/ en la primera persona de singular del presente de indicativo y en todo el presente de subjuntivo. En el verbo decir se produce además el cierre vocálico /e/~/i/ que se produce en todos los tiempos salvo que le siga una /í/ tónica.
Se produce alternancia /ab/~/ep/ en el presente de indicativo y subjuntivo del verbo caber (segunda opción) así como en el presente de subjuntivo del verbo saber.




lunes, 8 de octubre de 2012

Verbos irregulares. Definición y tipos


Son verbos irregulares aquellos que no se ajustan al modelo de conjugación de los verbos amar, temer, partir. No se consideran como irregulares aquellos verbos que sufren en su paradigma alteraciones ortográficas debidas a la aplicación sistemática de las reglas de la lengua.
Las irregularidades propias de la flexión verbal suelen agruparse en tres clases: vocálicas, consonánticas y mixtas. Cabría añadir a estos tres tipos los verbos que cuentan con raíces supletivas, es decir, aquellos que tienen dos o más raíces que se alternan en la conjugación. También serán considerados como verbos irregulares los llamados verbos defectivos (no cuentan con todas las formas en su paradigma de conjugación).

Verbos vocálicos

Llamamos verbos vocálicos a aquellos que cuentan con una raíz terminada en vocal (aire-ar, actu-ar).  Estos verbos pueden tener diptongos en todas sus formas (anunciar) o solo en algunas (actuar). Los primeros se llaman verbos vocálicos de diptongo fijo y los segundos son verbos vocálicos de diptongo variable.
Entre los verbos de diptongo fijo los más numerosos son los terminados en -iar, aunque también hay un grupo menor terminado en -uar. En estos verbos el diptongo que produce la última vocal de la raíz con la desinencia nunca se rompe.
Los verbos de diptongo variable implican la existencia de diversos grupos. Los más numerosos son los terminados en -iar y -uar. En estos la /i/ y la /u/ formarán diptongo cuando no lleven acento, convirtiéndose en hiatos cuando lo reciben en dicha vocal.
Son también verbos de diptongo variable los terminados en -u.ír y -uir. Cuando a la secuencia /ui/ átona le sigue una consonante se suele mantener el diptongo. El hiato es sistemático en los imperfectos, pero depende de variaciones geográficas en las formas en las que el acento recae en /i/. En el presente de indicativo y de subjuntivo se produce la epéntesis de la -i- (construyo/construya), pero en otras formas del paradigma se consonantiza la -i- de la vocal temática (construyera).
El verbo oír, y sus derivados, dan lugar a diferentes silabeos en algunas de sus formas(diptongos e hiatos). No obstante, cuando a la secuencia /oi/ le sigue una vocal distinta de i, se obtiene una /g/ epentética o una consonante palatal (oigo, oyes).
Son irregulares los verbos terminados en -e.ér, -o.ér y los terminados en -a.ér.
Un conjunto de verbos terminados -iar pueden incluirse dentro de los dos grupos según sea la realización que haga el hablante. En los dos casos resultan correctos: agriar, expatriar, paliar, repatriar.

Se suele asimilar al grupo de los verbos vocálicos aquellos que cuentan con un diptongo en posición no final de raíz. Esto implica que se subdividan a su vez en verbos vocálicos de diptongo fijo y de diptongo variable.
Forman parte del primer grupo los verbos que cuentan en su raíz con el diptongo -ie-, -ia-. -ua-, -ue-, -ui- e -io-.
Se mueven entre los dos grupos, es decir, pueden pertenecer a uno u otro grupo según el caso concreto, los verbos que tienen diptongos decrecientes (-au-, -ei- y -ai-).

Enlace a esquema

Verbos con alternancia vocálica

Las alternancias vocálicas que dan lugar a irregularidades en la flexión verbal son:

1.- La segunda variante se elige en las raíces tónicas de los temas de presente.
  • /e/~/ié/: acertar~acierto; entender~entiendo.
  • /o/~/ué/: contar~cuento; mover~muevo.
  • /i/~/ié/: adquirir~adquiero.
  • /u/~/ué/: jugar~juego.
  • /e/~/í/: pedir~pido.
2.- Alternancias átonas. Se producen en las terceras personas del pretérito perfecto simple y en las formas correspondientes del tema de pretérito (futuro de subjuntivo, pretérito imperfecto de subjuntivo y gerundio).
  • /e/~/i/: sentir~sintió
  • /o/~/u/: dormir~durmió
Los dos tipos de alternancia se dan en a la 1ª y 2ª persona del plural del presente de subjuntivo de los verbos servir, mentir y dormir.

Alternancia /e/~/ié/.

Se produce en todas las formas del singular y en la tercera del plural del presente de indicativo y de subjuntivo, así como en la 2ª persona del singular del imperativo. Algunos verbos: Primera conjugación: acrecentar, cegar, despertar, empezar, encomendar... Segunda conjugación: entender, tender, atender, extender...

Alternancia /o/~/ué/

Se produce en verbos de las tres conjugaciones: mover, dormir, contar...

Alternancia /i/~/ié/ y /u/~/ué/.

Se produce en todas las formas del singular y en la tercera del plural del presente de indicativo y de subjuntivo, así como en la 2ª persona del singular del imperativo. La primera alternancia solo afecta a los verbos adquirir e inquirir. La segunda solo al verbo jugar.

Alternancia /e/~/í/.

Mismas formas de los casos anteriores. Verbos terminados en -edir, -eñir, -egir, -eír, etc.

Verbos con más de una alternancia.

Ciertos verbos están sometidos a más de una alternancia. Así, el verbo pedir manifiesta alternancia /e/~/ié/ pero también el cierre vocálico /e/~/i/ en el gerundio, 1ª y 2ª personas del singular del presente de subjuntivo, en dos formas del pretérito perfecto simple y en las formas relacionadas del subjuntivo (futuro y pretérito imperfecto). Forman parte del mismo grupo los verbos terminados en -entir, -erir, -ertir.
Ocurre lo mismo pero en /o/~/ué/ junto con el cierre /o/~/u/ en dormir y morir. En un caso parecido están los verbos querer y poder, pero estos últimos sufren también anomalías en sus pretéritos fuertes.

lunes, 1 de octubre de 2012

Verbo: distribución de los morfemas flexivos



La vocal temática encabeza la desinencia pero a diferencia de los otros morfemas que la constituyen no aporta ningún tipo de significado. Suele estar presente en las formas verbales generalmente de acuerdo con el modelo establecido por el infinitivo (a, e, i), aunque también puede aparecer como el diptongo -ie- (tem -ie-ra-s). No obstante, no siempre tiene porqué estar presente. Hay casos en los que este elemento puede ser nulo.
El tema verbal (raíz más vocal temática) puede sufrir diferentes modificaciones (diptongación, cambio de acento o de timbre) en virtud a dos posibles variables: la conjugación a la cual pertenece el verbo y los valores de los segmentos de TM y NP. Las posibles variaciones que puede sufrir el tema verbal hace posible distinguir tres temas: tema de presente, tema de pretérito y tema de futuro. Cada tema reúne un conjunto de formas que guardan relación en la estructura de su tema verbal, si bien, dentro de cada uno de ellos, es posible detectar pequeñas variaciones.

El siguiente documento se podrá estudiar con más detalle las diferencias existentes entre los diferentes temas verbales. Para ello se propone una segmentación de las formas verbales en la que se podrán considerar, igualmente, las variaciones que sufren los segmentos de TM y NP.




Flexión verbal: informaciones morfológicas de los verbos



Distinciones fundamentales

En la morfología del verbo es posible distinguir dos elementos constitutivos básicos. Por un lado contamos con la raíz, que expresa el significado, y por otro con un conjunto de morfemas flexivos que tienen dos funciones: la de establecer la concordancia de número y persona con el sujeto gramatical del verbo y la de expresar nociones, exclusivas del verbo, de 'modo', 'tiempo' y 'aspecto'.
Los morfemas flexivos del verbo se denominan desinencias y, de manera general, es posible distinguir en ella tres elementos. Uno denominado vocal temática, que está presente en el infinitivo del verbo (de donde la tomarán las otras formas del paradigma verbal) y que será la encargada de diferenciar las tres conjugaciones verbales: -a- para la primera, -e- para la segunda e -i- para la tercera. Otro segmento es el encargado de expresar la noción de tiempo (entendido en sentido amplio ya que incluye al aspecto) y modo. Por último el tercer segmento expresa la persona y número, por lo que suele recibir el nombre de morfema de concordancia
Por su parte la raíz suele permanecer invariable a lo largo de toda la conjugación en los denominados verbos regulares.



Problemas de segmentación

El análisis de las formas verbales ha dado lugar a diferentes modelos de segmentación y, consecuentemente, de análisis. Esto ha sido así porque los gramáticos no se pueden de acuerdo a la hora de analizar aquellas formas en las que no existe un representación fónica o morfo para todas las informaciones flexivas mencionadas más arriba. Así, existen autores que postulan la existencia de morfemas flexivos que no cuentan con representación en el plano del significante. Este tipo de elementos se conocen como morfo cero o segmento morfológico nulo (Nueva gramática de la lengua española) representado por: 'Ø'.  Así, al analizar una forma como cante, se optaría por realizar un análisis como el siguiente: cant (raíz)Ø (VT)-e (TM) -Ø (NP).
Considero que la aceptación de este sistema de análisis proporciona evidentes beneficios pedagógicos, pues al regularizar los paradigmas verbales (aunque sea artificialmente como apuntan sus detractores) facilita la comprensión de todo el sistema. Además, este forma de analizar morfológicamente las formas verbales cuenta con el respaldo de la Nueva gramática de la lengua, al ser el adoptado en esta obra.

Organización de los paradigmas verbales

Las formas no personales del verbo son el infinitivo, el gerundio y el participio. Se caracterizan todas ellas por no admitir los morfemas de NP y de TM.
Con la raíz y la vocal temática del verbo se constituye el tema de infinitivo (llamamos tema a la unión de la raíz y la vocal temática). A este se le añade el morfema -r.
La VT no se modifica en la formación de los participios (se une al tema el morfema -do) y de los gerundios (se une al tema el morfema -ndo)  de la primera conjugación (amado, amando), pero se convierte en el diptongo -ie- en los gerundios de la segunda y de la tercera (comiendo, partiendo), se crea de este modo un tema distinto, el tema de gerundio. Por último los participios de la segunda se asimilan a los de la tercera conjunción en la vocal temática -i (comido, partido).



Desde el punto de vista léxico las formas verbales se dividen en simples y complejas, tanto las formas personales como las no personales. Las formas compuestas se forman con el verbo haber (auxiliar) y el participio del verbo correspondiente (principal o auxiliado). Es el verbo auxiliar el encargado de de aportar el valor retrospectivo o perfectivo así como la información gramatical de TM y NP. Le corresponde al verbo principal establecer la estructura argumental del verbo, por lo tanto la naturaleza del sujeto y de sus posibles complementos.


Las formas verbales se organizan en paradigmas cerrados que denominamos tiempos verbales, los cuales se encuentran subordinados a los modos:


INDICATIVO
SUBJUNTIVO
SIMPLES
COMPUESTOS
SIMPLES
COMPUESTOS
Presente
Pretérito perfecto compuesto
Presente
Pretérito perfecto compuesto
Pretérito perfecto simple
Pretérito pluscuamperfecto
Pretérito imperfecto
Pretérito pluscuamperfecto
Pretérito imperfecto
Pretérito anterior
Futuro simple
Futuro compuesto
Futuro simple
Futuro compuesto


Condicional simple
Condicional compuesto





viernes, 28 de septiembre de 2012

Preferencias léxicas o morfológicas por el singular o el plural



Preferencias por el singular

Existe un grupo de sustantivos que solamente aparecen en singular. Son los denominados singularia tántum o singulares inherentes. Esto es así porque en estos sustantivos la referencia a lo singular es una parte inherente de su significado. Son sustantivos de este tipo: canícula, caos, cariz, cenit, oeste, salud, sed, tez, tino, zodiaco, etc. 
No existe, no obstante, ninguna dificultad morfológica (salvo en sed y relax, donde parece existir problemas fonológicos para la formación del plural) para que estos sustantivos puedan aparecer en plural si el contexto lo permite. En estos casos se asume que se da una interpretación como "tipos de N" (donde N es el singular inherente). Poseen unas teces peculiares.

Preferencias por el plural

Los pluralia tántum son un tipo de sustantivos, más numeroso que los singulares inherentes, que habitualmente se utilizan en plural (adentros, anales, expensas, maitines, ojeras, zarandajas, etc.).

Uno casos especiales son el del plural mayestático y el plural de modestia. El primero se trata del que muestran los pronombres personales y la flexión verbal si se refieren a un solo individuo. El segundo es el que se usa para atenuar lo categórico de juicios o apreciaciones expresadas en primera persona. Es especialmente propio de textos científicos y exposiciones académicas.

jueves, 27 de septiembre de 2012

El número: casos especiales



El plural en los compuestos

Los compuestos, por regla general, suelen hacer el plural como si se tratase de una palabra simple. Esto supone que solamente se pluralice el segundo de sus elementos. 
En el caso de que el compuesto esté formado por dos palabras que se escriben separadas pero forman una única unidad léxica en la que el segundo elemento aporta información determinativa, se pluraliza solamente el primero de ellos (buques escuela, años luz). No obstante, cuando el segundo elemento tiene valor adjetival, se admiten que se pluralice, o no, este (buques fantasma/buques fantasmas).

Por lo que se refiere a los compuestos sintagmáticos formados por un nombre y un adjetivo, suelen pluralizarse los dos elementos (boinas verdes),

Los compuestos formados por un verbo y un sustantivo suelen realizarse sobre los sustantivos en plural, por lo que no se alteran cuando la forma se pluraliza (lavaplatos). No obstante, en aquellos que se formen sobre un sustantivo en singular el compuesto hará el plural como este sustantivo.

Son unos casos especiales los denominados plurales internos que se dan en cualesquiera y quienesquiera.

El plural en los nombres propios

Los nombres propios serán susceptibles de pluralizarse en aquellos casos en los que se asimilen a los nombres comunes (Estoy harto de todos los quijotes de este país). En estos casos hacen el plural como los comunes, siendo más habitual en los nombres compuestos que se pluralice el segundo componente.
Se pluralizan las formas de tratamiento santo, santa y doña permaneciendo invariable san, don, fray y sor.
En cuanto a los nombres de los premios, permanecerán invariables cuando designan su denominación oficial, pero en cambio pueden pluralizarse cuando designan objetos concretos (los galardones).

El plural de las abreviaturas, los acortamientos, las siglas y los acrónimos


  1. Las abreviaturas creadas por apócope añaden -s. Constituye una excepción cent. (centavo o centésimo) y cént. (céntimo), cuyo plural es cts..
  2. Cuando la abreviatura es creada por síncopa o contracción siguen las normas generales.
  3. Si la abreviatura es el resultado de seleccionar la letra inicial de una palabra o palabras, hará el plural duplicándola o duplicándolas.
  4. Los símbolos alfabetizables, es decir, aquellos acortamientos que reducen la palabra a su letra o letras iniciales (no son abreviaturas y no llevan punto al final), como kg, cm o kcal cuentan con un plural invariable.
  5. Los acortamientos, propios de los registros coloquiales de la lengua, siguen las normas generales del plural.
  6. En las siglas su plural se pone de manifiesto en la concordancia, permaneciendo ellas invariables.
  7. Los acrónimos, cuando son entendidos como siglas silabeadas, sufren un proceso denominado literalización que implica que sean asimilados a la clase de los sustantivos y, consiguientemente, siguen las normas de generales de creación del plural. No ocurre esto cuando se escriben en mayúsculas, ya que en este caso funcionan como siglas.

El plural en los latinismos


  1. La mayoría de los latinismos terminados en -s permanecen invariables. No obstante, cada vez resulta más común que estos se adapten al castellano, dando lugar a plurales regulares.
  2. Los terminados en -t o -m siguen las normas generales, añadiendo solamente -s.
  3. No adoptan morfema de plural las locuciones latinas que se han incorporado al español y se desaconseja construcciones del tipos: "Los quid de la cuestión" o "Condiciones sine qua non". Se recomienda su uso solamente en singular.
  4. No se aceptan los plurales latinos terminados en -a, prefiriéndose en su lugar que permanezcan invariables o bien que se utilicen los plurales correspondientes a su adaptación en -o.


El plural en los prestamos de otras lenguas

Los préstamos sufren un proceso gradual de adaptación a la lengua. Este proceso puede dar lugar a soluciones que pueden resultar extrañas a la lengua, pero debemos recordar que en estos casos nos encontramos ante extranjerismos no adaptados o crudos. En cuanto el préstamo es adoptado por la lengua, pasa a respetar las normas generales de creación de plurales.


Unos ejercicios para practicar la formación del plural




miércoles, 26 de septiembre de 2012

El número: características generales



El número es una propiedad gramatical característica de los sustantivos, los pronombres, los adjetivos, los determinantes y los verbos. Se presenta en dos formas: el singular y el plural.
En los sustantivos y en los pronombres tiene carácter informativo pues permite distinguir entre la designación de uno o más seres. En los demás casos se trata de una manifestación de la concordancia.
Existe un número reducido de palabras que no cuentan con plural. Se trata de los que poseen género neutro (ello, esto, eso, aquello, qué [¿Qué quieres?], nada, lo [Lo bueno]). También ocurre con algunos cuantificadores no neutros como alguien, nadie o cada. Otros, como varios, cambian totalmente de significado según aparezcan en plural o en singular.
Una clase especial son aquellos que como que y se no presentan rasgos visibles de número pero a los cuales se le supone dichas informaciones presentes de manera abstracta.

La idea de pluralidad se puede expresar también por otros procedimientos. Por ejemplo mediante el uso de numerales, sustantivos colectivos y no contables. También se expresa pluralidad mediante los grupos nominales genéricos que se refieren a una clase o categoría (El lobo es un animal carnívoro).

De manera general a cada sustantivo le corresponde la posibilidad de distinguir dos géneros en cada una de sus variantes genéricas (masculino y femenino de existir). Las principales excepciones a este principio son las establecidas por los grupos constituidos por los Pluralia tántum y los Singularia tántum, De este hecho es posible concluir que el número, a diferencia del género, parece estar incardinado más claramente en los procesos sintácticos, mientras que el género resulta más propio del sustantivo, limitando la elección por parte del hablante (Podemos decir la crisis o las crisis, pero no *los crisis).

Reglas generales de formación del plural

  1. Los nombres terminados en vocal átona y en -á, -é, -ó tónica hacen el plural en -s.
  2. Las voces agudas terminadas en diptongo hacen el plural en -s.
  3. Las palabras terminadas en -i, -ú tónicas admiten las dos variantes de plural -s o -es. Excepciones: benjuís, cañís, gachís, gilís, pirulís, popurrís, recibís
  4. Algunos casos concretos. a>aes, e>es, i>íes, o>oes, u>úes, yo>yoes, no>noes, sí>síes.
  5. Los nombres terminados en consonante -l, -r, -n, -d, -z, -j, hacen en plural en -es. Son excepción muchos términos filológicos de origen griego que permanecen invariables (el asíndeton/los asíndeton, pero el hipérbaton/los hipérbatos).
  6. Los nombres terminados en -s o -x y son agudos o monosílabos hacen el plural en -es.
  7. Los nombres terminados en -y hacen el plural en -es.
  8. El resto de nombres terminados en otras consonantes hacen el plural en -s.




Unos pequeños ejercicios sobre el número gramatical

martes, 25 de septiembre de 2012

Sustantivos ambiguos, epicenos y el género en sustantivos de seres inanimados



Sustantivos ambiguos en cuanto al género

Se trata de un tipo de sustantivos, relativamente escaso, que cuentan con ambos géneros pero en los que la utilización de uno u otro no implica un cambio de sentido o significación cuando se emplean en un misma construcción. En todo caso se puede hablar de un cambio estilístico.


Este fenómeno es un proceso que cuenta con una distribución desigual dependiendo en buena medida de la variante geográfica de la lengua. De este modo la utilización de uno u otro género puede depender de este factor e incluso, dependiendo de la variedad utilizada, una palabra puede sentirse o no como ambigua en cuanto al género.
No se debe confundir este fenómeno con la existencia de sustantivos polisémicos que los que es precisamente la diferencia de género la que ayuda a determinar el significado de la palabra (El editorial del periódico/La editorial del libro).

Sustantivos epicenos

Sustantivos de un solo género que designan seres vivos, pero que no poseen ninguna marca formal que permita determinar el sexo.

La mayoría de los sustantivos epicenos designan animales. En todos los casos pueden ser modificados por los sustantivos macho y hembra, incluso en aquellos casos en los que el género del sustantivo sea distinto al de estos dos modificadores (El tiburón macho) en construcciones apositivas.
La concordancia se establecerá siempre con el sustantivo que forma el grupo y no con el sexo del animal designado (El tiburón hembra es muy peligroso cuando defiende a sus crías)

Existe un pequeño grupo de sustantivos epicenos que designan personas (víctima, rehén, criatura, vástago, personaje). En estos casos se prefiere usar como modificadores masculino/femenino o varón/mujer.

Algunos de estos sustantivos están convirtiéndose en algunos casos en sustantivos comunes en cuanto al género. Tal es el caso de miembro (La miembro del congreso), rehén (Fue liberada la última rehén) y en latinoamérica bebé, que en la península es siempre epiceno.


No se consideran como sustantivos epicenos los miembros no marcados en una oposición (Tiene dos hijos: un niño y una niña) o los sustantivos atributivos como belleza, encanto, caos o desastre, ya que no designan seres animados.

El género de los nombres que designan seres inanimados

Las pautas que se relacionan a continuación no son más que tendencias y no se convierten por ello en principios gramaticales firmes.

En el caso de los nombres propios el género de los sustantivos suele coincidir con el género de sus hiperónimos (Un Mercedes, un Renault, un Seat, una Yamaha, una Ducatti).

Los nombres de ciudades y países suele distribuirse de acuerdo con las siguientes pautas:

  1. Terminan en -a átona suelen ser femeninos.
  2. Terminados en tónica suelen ser masculinos los países y ciudades femeninos.
  3. Terminados en otra vocal o consonante suelen ser masculinos aunque pueden alternar (como si van con el cuantificador todo).





Sustantivos comunes en cuanto al género



Denominamos sustantivos comunes en cuanto al género aquellos que designan personas de ambos sexos. No emplean desinencias y solo es posible establecer el sexo de lo designado a través de la concordancia.
En la clase gramatical de los adjetivos los denominados de una terminación resultan equivalentes a los sustantivos comunes en cuanto al género.
Este tipo de sustantivos se distingue de los ambiguos en cuento al género en que en estos últimos el cambio del género no implica alteración de significado.

Designan personas y suelen ser comunes en cuanto al género:

  1. Muchos de los acabados en -A que denotan profesión, actividades o atributos de persona: astronauta, demócrata, burócrata. Dentro de este grupo cabría incluir aquellos terminados en -ista
  2. La mayoría de los terminados en -E. Entre estos forman un grupo especial los terminados en -nte, que suelen proceder de participios latinos.
  3. La mayor parte de los sustantivos que acaban en -I (átona o tónica) y en -Y. También alguno de los terminados en -O.
  4. Algunos de los terminados en consonante. Casi todos los no agudos terminados en -R, -S, -T. También los agudos terminados en -AR y -ER, así como los procedentes de adjetivos terminados en -AL: comensal, homosexual, industrial.
Grupos semánticos de sustantivos comunes en cuanto al género

Es cada vez más frecuente que antiguos sustantivos comunes en cuanto al género dejen de serlo debido a la incorporación de la mujer a diferentes cargos, profesiones, títulos o actividades. En este sentido se utilizará la variante terminada en -o para el masculino mientras que se acepta una variante en -a para el femenino (abogado/abogada, arquitecto/arquitecta).

Se consideran comunes en cuanto al género los sustantivos que designan grados de la escala militar, aunque también aquí cada vez más existen sustantivos con doble terminación como resultado de la evolución social. También resultan comunes aquellos sustantivos que designan metonímicamente la persona encargada de tocar un instrumento.

Las formulas de tratamiento se asimilan a los sustantivos comunes en cuanto al género en lo relativo a la concordancia.

Sustantivos comunes en cuanto al género procedentes de usos figurados

Cuando los sustantivos epicenos que designan animales se emplean, asociado a algún estereotipo propio de ese animal, para designar a personas, no varían sus cualidades de género (Ese muchacho es una hormiguita/Esa muchacha es una hormiguita), es decir, continúan siendo sustantivos epicenos. No ocurre lo mismo cuando a este mismo tipo de sustantivos se le da un carácter atributivo. En estos casos se hace un uso metafórico del mismo que supone una segunda alteración del significado. Así, en un primer uso, el sustantivo rata puede predicarse, sin cambiar de género, para una 'persona despreciable' (El jefe es una rata/La jefa es una rata). Pero en un segundo uso metafórico equiparable a 'persona muy tacaña' se asimila a la clase de los comunes en cuanto al género (El jefe es un rata/El jefe es una rata).
Entiendo que esta distinción no es del todo clara, al menos si pretendemos comprender el asunto desde una perspectiva semántica, lo cual, evidentemente supondría un error. Es necesario entender el comportamiento de estas una perspectiva en primer lugar gramatical, entendiendo que la variación en la clase de sustantivo en cuanto al género determinará la significación de la unidad lingüística. Es decir, cuando un sustantivo epiceno pasa a funcionar como un sustantivo común en cuanto al género en estos casos, estamos ante un uso atributivo del mismo.
De igual forma hay que tener en cuenta que esta posibilidad se extiende a sustantivos femeninos que no designan animales, como por ejemplo bala.

Enlace a ejercicios sobre el género

Vídeo sobre el género en los sustantivos.


jueves, 20 de septiembre de 2012

El género. Características fundamentales



El género es una característica gramatical de los sustantivos y los pronombres que incide en la concordancia con los determinantes, los adjetivos, los participios y los cuantificadores. Esto implica, por ejemplo, que los rasgos de género (también los de número) de los adjetivos no tengan una interpretación semántica y constituyan únicamente marcas de concordancia.
Es importante que recordemos que cuando el artículo determinado femenino precede a un sustantivo que comienza por una /a/ tónica, este utiliza la variante el. Ocurre lo mismo con el artículo indeterminado femenino y los cuantificadores alguna o ninguna, que utilizan en estos casos algún y ningún
En virtud al género los sustantivos se dividen en masculinos y femeninos. En ciertas ocasiones (cuando los sustantivos designen seres animados) existe relación entre género y sexo, pero esto no es, ni mucho menos , lo habitual. El género suele, en el resto de los casos, designar una propiedad gramatical sin correlato extralingüístico. 
El género neutro, cuyos miembros deberían ser considerados, según la RAE, más bien como una clase gramatical de palabras que designan ciertas nociones abstractas en lugar de como unidades pertenecientes a un tercer tipo de género, no está presente en los sustantivos, y solo lo encontramos en los demostrativos, los cuantificadores, el artículo lo y los pronombres personales ello y lo.

Clasificación de los sustantivos en cuanto al género

Los sustantivos que permiten diferenciar el sexo mediante el género gramatical cuentan con diferentes posibilidades mórficas (existen diferentes morfos para el mismo morfema de género, alomorfos). Dentro de este tipo de sustantivos (los que diferencian sexo mediante el género) también encontramos un grupo, los llamados heterónimos, que utilizan piezas léxicas distintas para cada uno de los géneros. Otro grupo de sustantivos serían los comunes en cuanto al género. En este caso la pieza léxica no varía y el género viene dado por los determinantes o adjetivos que lo acompañan.
Un conjunto especial de sustantivo es el formado por aquellos que pueden usarse tanto en masculino como en femenino. Se trata de los sustantivos ambiguos en cuanto al género
Terminamos esta breve clasificación con los sustantivos epicenos, que designan seres vivos de uno u otro sexo utilizando un único género gramatical.

El uno genérico del masculino

En castellano el género masculino es el término no marcado de la oposición genérica. Por ello se emplea este género para referirse a un conjunto de seres. No es correcto emplear circunloquios del tipo alumnos y alumnas cuando el uso del genérico es suficientemente explícito. En caso necesario, cuando no queda claro que el masculino plural designa por igual a los individuos de ambos sexos, se podrán usar los citados circunloquios o modificadores restrictivos del tipo de ambos sexos.

Marcas de género

En algunos sustantivos existen marcas formales de género que es posible identificar como morfemas de género sin problemas (hij-o, jef-a, abad-esa, sacerdot-isa). No obstante, hay ocasiones en la que no contamos con un morfo concreto que podamos identificar como la expresión de un morfema de género dado. Se tratan de sustantivos de género inherente en los que las terminaciones del tipo -o, -a que aparecen en muchos casos son consideradas como marcas segmentales o desinencias de palabra por su incidencia en determinados procesos morfológicos como la derivación de palabras, en los que suelen desaparecer (cas-a>cas-ita).
Esto no implica que deje de existir cierta correlación general, que no total, entre la terminación y el género inherente de la palabra. De este modo, las palabras que terminan en -a suelen ser femeninas y las que terminan en -o masculinas, existiendo, sin embargo, gran número de excepciones a esta regla.